La violencia en Juchitán no da tregua. Ejecuciones, ataques y miedo cotidiano refutan la narrativa oficial que insiste en que todo está “bajo control”.
Mientras los hechos delictivos se acumulan, las autoridades como el secretario de Gobierno, Jesús Romero, y el presidente municipal, Miguel Sánchez aparecen muy contentos tomándose una foto simulando que están trabajando en el problema.
